Turismo en Málaga

Jardín Botánico Molino de Inca

Situado en Torremolinos muy cerca del Palacio de Congresos, se trata de un jardín botánico excepcional con un molino original reconstruido y en funcionamiento. Se ha recuperado con absoluta fidelidad a la fisonomía y funcionamiento que presentaba en 1488, el molino harinero de Inca, visitado por los Reyes Católicos durante el sitio de Málaga. Además de este elemento sustancial del conjunto, el lugar fue elegido hasta en dos ocasiones por Alfonso XIII y la reina Victoria Eugenia para "tomar las aguas". En el jardín hay más de 500 ejemplares de especies arbóreas y diversas fuentes ornamentales, cuatro miradores, un laberinto natural con 16 fuentes y un nacimiento artificial de un río con su posterior desembocadura en un lago. El jardín tiene 350 árboles de 80 familias diferentes, así como 150 palmeras de 40 especies distintas y más de 400 arbustos de distintas características y procedencias. En todo el jardín hay numerosas esculturas de corte clásico destacando entre ellas las que representan a las Cuatro Estaciones, que simboliza el carácter circular del paso del tiempo y el reencuentro con las actividades, las fiestas y las devociones que a cada fecha corresponden. Aprovechando el microclima de la zona el Jardín Botánico cuenta con numerosas  aves exóticas que amenizan bastante el recorrido.

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Un guía turístico bajo mi piel

Un guía turístico bajo mi piel

Un día cuando iba paseando por la calle Larios, una mujer interrumpió mi paso, para preguntarme por una tienda de cámaras digitales y aunque ella era extranjera lo hizo en un perfecto castellano y como explicarlo era complicado, le dije que la iba a acompañar hasta la tienda (que estaba en la calle Granada, cerca del Colegio de Economistas). A la mujer le dio bastante fatiga robar mi tiempo, pero en cambio yo lo hacía encantado y casualmente por un trabajo que tuve, conozco bien las tiendas del centro (fue una labor muy positiva, tener una visión de Málaga desde sus tiendas y comerciantes). Esto ya es la tercera vez que me pasa, porque un matrimonio italiano me pidió consejo para almorzar no muy caro y con calidad y les enseñé tres alternativas gastronómicas diferentes en el centro en un paseo y al final se quedaron en uno de los restaurantes que les indiqué.

Pero la vez más anecdótica fue cuando un matrimonio inglés me preguntó por la estación de trenes y no llevaban planos de la ciudad, no conocían la ciudad y estábamos lejos, por lo que opté por acompañarlos andando mientras les iba hablando en inglés, sobre todo para amenizar el paseo. Cuando llegamos a la estación, el hombre sacó su cartera y me quería dar me parece que 10 euros, les dije que no estaba dispuesto a ello y se fueron encantados de la ciudad, al igual que yo me quedé muy satisfecho.

La fotografía es de Miguel Delgado Domínguez

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La Cueva del Tesoro

La Cueva del Tesoro

Rincón de la Victoria cuenta con una de las tres únicas Cuevas de origen submarino que se conocen en el mundo. Es la única de estas características en el Continente europeo; las otras dos se descubrieron en Asia y en América Central (Méjico). Sus historias y leyendas se remontan al Paleolítico, a la primera Edad del Bronce, a los fenicios, a la presencia romana y a la ocupación árabe. De todo ello han quedado numerosas muestras. El misterioso tesoro árabe que oculta en sus entrañas está aún por descubrir, aunque la Cueva en sí misma es un tesoro para la Humanidad. Tiene unos 500 metros de galerías y una zona de lagos.

En los últimos siglos lo que centró la atención de propios y extraños fue la leyenda del impresionante tesoro escondido en el siglo XII por árabes que llegaron huyendo de las revueltas de su tierra. Es aquí donde difieren las leyendas, pero sólo en la autoría: Unas establecen que fueron cinco reyes moros los que arrumbaron a nuestras costas cargados de enormes riquezas, que pusieron a salvo escondiéndolas en la Cueva del Tesoro, mientras que otras versiones señalan hacia el emperador de los almorávides Tasufín ibn Alí como poseedor del tesoro.

Pero sería el ilustre don Manuel Laza Palacio (también descubridor de la antigua fortaleza Bezmiliana, sita en El Castillón) quien realizaría el más profundo estudio de esta Cueva que era de su propiedad, durante casi cuatro décadas, hasta su fallecimiento en 1988 dentro de la Cueva al errar los cálculos en una de las explosiones que él mismo provocaba. Durante su trabajo aparecieron en las cercanías 6 monedas almorávides de oro, de los tiempos de Yusuf ibn Tasufín. Este descubrimiento no hizo sino avivar la creencia de que en algún punto, aún por descubrir, se encuentra esperando el inmenso tesoro escondido.

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