La leyenda de la Peña de los Enamorados

Era Antequera límite fronterizo de la España cristiana con la morisca. Un joven cristiano, Tello, cae prisionero en una localidad próxima. La hija del mandatario moro de esta localidad, Tagzona, va por curiosidad a los calabozos en los que se encuentra con Tello. Ambos, de una sola mirada casi única, caen enamorados y deciden marcharse, ya que por aquellos siglos, no se les permitía contraer matrimonio a parejas de distintas creencias.

Aunque escapan de la cárcel, son descubiertos por los guardias que, con el padre de Tagzona al frente, salen a su captura. El desafío se va difuminando, los moros se acercan y no saben qué hacer. Llegan a un peñón en las entradas de la ciudad de Antequera, decidiendo subir por él. Ya en todo lo alto, los arqueros del padre moro apuntan a los jóvenes. Ambos se miran, se cogen de la mano, y se colocan al filo de la cima. No tenían escapatoria: rendirse y ser capturados y separados. Pero no, Tello y Tagzona, unidos por sus manos, vuelven a mirarse fijamente y se abrazan fuertemente saltando al vacío. Esto es una prueba clara de que el amor no tiene límites, ni los de las creencias ni las imposiciones de los padres y a su vez es una historia muy triste, que por la intolerancia de algunas personas se cree sufrimiento o que no se haya tenido en cuenta el amor verdadero o el poder del amor en un caso de desesperación y amargura. El perfil de la Peña de los enamorados nos recuerda la cara o rostro de un indio tumbado y es algo digno de admirar mientras circulamos por la carretera y un claro ejemplo de que estamos muy cerca de Antequera.

La fotografía pertenece a Binube.

Compartir en Redes Sociales

Comentarios (2)

  • MARGA

    11 Mayo 2012 a las 09:51 |
    Viví una historia de amor, sin final feliz, con un hombre que vive en Archidona. Lo conocí cuando tenía 18 años (ahora voy a cumplir 59), viaja ndo en tren de Córdoba a Madrid. Él se quedó en Málaga y yo seguí mi camino aunque estuve a punto de quedarme con él por un impulso desconocido, llámale amor, aventura, o lo que quieras, pero seguí mi camino porque iba a casarme (qué locura, pienso ahora). Bien, pues me casé, me divorcié, conocí a otro, volví a casarme, me divorcié de nuevo, y un día conseguí su número de teléfono, le llamé y continuaba viviendo en Archidona. fuí a verle y pasé unos días con él. Desde el balcón de su casa, ahí estaba la Peña de los Enamorados.
    "Se irán las avefrías, y las aves guiadoras de las tórtolas dulces harán susurro el campo, mientras la jarastepa con sus cinco palabras pronuncia a la belleza su himno silencioso y la flor de la encina se enciende suavemente y la alondra, del hilo de su canto, remonta y remonta y remonta el azul sin resquicio.(José Antonio Muñoz Rojas).
  • MARGA

    11 Mayo 2012 a las 10:04 |
    Esta fotografía de la Peña de los Enamorados debe estar tomada desde el Dolmen de Menga, que al parecer se construyó con esta orientación por considerar la Peña como un dios. A continuación texto recopilado de " www.malagahistoria.com"
    "El sepulcro se cubre con tumulo y esta orientado hacia el noreste, acimut de 45º, es decir , al norte de la salida del sol en el solsticio de verano; una orientacion totalmente anomala en este contexto cultural. Sin embargo, la razon de esta anomalia, es alineamiento con "la peña" una montaña singular que recuerda por su forma la cara de una giganta durmiente".