Personajes ilustres malagueños

La Maja desnuda de Goya, era malagueña

La Maja desnuda de Goya, era malagueña

La Maja desnuda es una de las más célebres obras de Francisco de Goya y Lucientes. Luego formó pareja con La Maja vestida, probablemente a requerimiento de Manuel Godoy, pues consta que formaron parte de un gabinete de su casa. En ambas pinturas se retrata de cuerpo entero a una misma hermosa mujer recostada plácidamente en un lecho y mirando directamente al observador.

Por las fechas y por el hecho de que las obras en cuestión hayan estado inicialmente en una colección prácticamente secreta de Godoy, han llevado a considerar como mucho más probable que la modelo directamente retratada haya sido la belleza malagueña Pepita Tudó, la entonces amante y más tarde esposa del mismo mencionado Godoy, que en esa época tenía unos 40 años como la protagonista del cuadro y aunque se pensara que la retratada fuese la Duquesa de Alba, ella era mucho más mayor.

Se sabe que en un principio ambos grandes cuadros, La Maja vestida y La Maja desnuda, eran propiedad de Manuel Godoy, donde la vestida se hallaba colocada sobre la desnuda, de tal modo que mediante un mecanismo se descubría este último cuadro. Desde 1910 ambos cuadros se encuentran en el Museo del Prado. La Maja desnuda es la fuente de inspiración de la pose de la Olympia de Manet.

Aunque se ubica dentro de la estética del neoclasicismo, como otras del mismo pintor, esta obra de Goya es audaz y atrevida para su época, por la expresión del rostro y actitud corporal de la modelo, que parece sonreír satisfecha y contenta de sus gracias. Más aún, es la primera obra de arte (conocida) en la cual aparece pintado el vello púbico femenino, lo cual resalta el erotismo de la composición.

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Vecinos ilustres de la Plaza de la Merced

Vecinos ilustres de la Plaza de la Merced
Vecinos ilustres de la Plaza de la Merced
Vecinos ilustres de la Plaza de la Merced
Vecinos ilustres de la Plaza de la Merced
Vecinos ilustres de la Plaza de la Merced
Vecinos ilustres de la Plaza de la Merced
Vecinos ilustres de la Plaza de la Merced
Vecinos ilustres de la Plaza de la Merced
Vecinos ilustres de la Plaza de la Merced
Vecinos ilustres de la Plaza de la Merced
Vecinos ilustres de la Plaza de la Merced

Tras la culminación de las obras de la plaza de la Merced en octubre de 2011, el ayuntamiento de Málaga ha colocado unos letreros en plena solería para indicar sobre los personajes ilustres malagueños que han vivido en dicha plaza. José Ruiz Blasco, pintor y  padre de Picasso, Pablo Ruiz Picasso, que fue el más famoso habitante de la plaza, en la que está su Casa Natal, vivió en la plaza de la Merced durante once años y es el pintor malagueño que revolucionó el arte de todo un siglo. El escritor bohemio Alejandro Sawa Martínez, el escultor tardo-barroco Fernando Ortiz, el pintor Enrique Brinkmann, el arquitecto Daniel Rubio Sánchez, el poeta lírico, periodista y narrador español Arturo Reyes Aguilar, el poeta de la bohemia española Pedro Luis de Gálvez y el héroe del naufragio de la “Gneisenau” Rosendo Rodríguez Arrabal. Es como si el suelo de la plaza de la Merced nos “hablase” para amenizar nuestros pasos y a su vez informarnos de los personajes ilustres malagueños que han sido vecinos de dicha plaza.

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Doctor José Gálvez Ginachero

Doctor  José Gálvez Ginachero

Don José Gálvez Ginachero, el Doctor Gálvez nació en Málaga el 29 de septiembre de 1866. Cursados brillantísimamente todos sus estudios, obtuvo la licenciatura en medicina por la universidad de Granada a los 22 años y ya con 24 el doctorado “cum laude” por la Complutense de Madrid el día 31 de mayo de 1890. Amplió estudios en París, siendo discípulo de los doctores Pinard, De Varnier y Farabeuf, y también en Berlín donde frecuentó las clínicas de Olshauseb y Veit.

Contrajo matrimonio con la malagueña doña María Moll Sampelayo. Tuvieron tres hijos: Carmen, Josefina y José.

En 1893 ingresó, a los veintisiete años, por oposición, en el Cuerpo Facultativo del Hospital Civil provincial de Málaga, como médico en el departamento de Obstetricia y Ginecología. De él fue director desde 1893 hasta su muerte en 1952. Sus libros de visita registran  la cifra aproximada de 150.000 mujeres sólo en este centro. Nunca cobró su sueldo pues se lo entregaba a la superiora del Hospital para los más pobres.

Fue cofundador con S.M. la Reina Madre Doña Cristina y el alma de la Casa de Salud de Santa Cristina de Madrid, cuya primera piedra se colocó el 28 de junio de 1904. Fue ésta una institución modelo en su tiempo, inaugurada por Don Alfonso XIII.. El Doctor Gálvez fue director de la misma desde el 29 de abril de 1916 hasta el 28 de mayo de 1930, cuando pasó a presidir el Patronato de dicha institución hasta su muerte.

Fundador de la Maternidad Provincial de Málaga, consiguió para la ciudad la creación de la Escuela de Matronas.

Fue elegido por votación, el 15 de junio de 1921, Presidente del Colegio Médico de Málaga

Regentó la Alcaldía de la capital malagueña desde el 3 de octubre de 1923 hasta el 10 de abril de 1926. En este tiempo, su persona y fortuna se consagran al servicio de la ciudad.

Fue fundador de las Escuelas del Ave María. Para su primera ubicación en el Pasillo de Natera, su esposa y él donaron los terrenos. Fue nombrado Presidente vitalicio del Patronato de dicha institución.

Protector del Asilo de los Ángeles, fue también presidente de su Patronato, así como de las conferencias de San Vicente de Paúl, bienhechor del Seminario Diocesano y limosnero oculto de los conventos de clausura más necesitados.

Su piedad profunda se centraba en la Adoración del Santísimo Sacramento. Fue adorador nocturno toda su vida y presidente de la Adoración Nocturna malagueña desde 1937 a 1943.

Fue primer presidente de la Junta Diocesana de Acción Católica durante la II República.

En julio de 1922 se le concedió la Gran Cruz del Mérito Militar con distintivo blanco. En 1923 la Gran Cruz de Alfonso XII. El 23 de mayo de 1947 se le concedió la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil de Alfonso X El Sabio y el 22 de febrero de 1952 se le concedió la medalla de Oro del Trabajo, Cruz de Beneficencia.

Falleció en Málaga el 29 de abril de 1952 a los 86 años. Málaga entera reconoció sus virtudes y una ingente multitud acompañó sus restos mortales al cementerio bajo una lluvia torrencial.

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San Ciriaco y Santa Paula, Patronos de Málaga

San Ciriaco y Santa Paula, Patronos de Málaga

Los Reyes Católicos consagraron a los Santos Mártires Ciriaco y Paula una de las cuatro parroquias fundacionales tras la reconquista en 1487, designaron a los Santos Mártires Ciriaco y Paula Patronos de la ciudad de Málaga en 1490, e incluyeron a los Santos Patronos en el Escudo de Armas en 1494. Todos estos aspectos han permanecido inalterados hasta el momento presente. El día 18 de Junio ha sido una fiesta fundamental en la ciudad durante siglos, aunque de forma intermitente. Hasta el año 1986, el día 18 de Junio era fiesta local civil.

La tradición transmitida ampliamente en la historiografía local, afirma que los Santos Ciriaco y Paula fueron dos jóvenes malagueños pertenecientes a una floreciente comunidad cristiana existente en nuestra ciudad y presidida por el Obispo San Patricio. Apresados en el  contexto de la décima persecución del emperador Diocleciano y Maximiano, fueron sometidos a dolorosos tormentos con el propósito de que renunciaran a su fe y adorasen a las divinidades paganas.  Como no consiguieron tal propósito, fueron condenados a muerte y lapidados, atados a sendos troncos de unas palmeras, esto sucedió en el margen del río Guadalmedina el día 18 de Junio del año 303 de nuestra era, en el lugar que aún hoy conocemos como Paseo de Martiricos. Ocurrida la muerte, cayó un fuerte aguacero que impidió que sus cuerpos fuesen quemados, y sus hermanos cristianos los recogieron y procedieron a su sepultura. Se desconocen los datos en torno a su nacimiento, infancia o juventud. se ignora dónde han sido depositados sus cuerpos aunque tradicionalmente se afirmaban que no podían estar muy lejos de la ciudad, junto a la ribera del río Guadalmedina, de donde se arrancaron las piedras para lapidarlos.

En 1581 se dejó sentir un fuerte terremoto en la iglesia de los Santos Mártires, como apenas hubo que lamentar pérdidas, decidieron el 16 de Junio de 1582 hacer un voto solemne y declarar día festivo con obligación de oír misa el 18 de junio, día de los Santos Mártires, en la ciudad y sus arrabales. En el mismo cabildo la Ciudad acordó mandar labrar dos estatuas de plata para que fueran sacadas en procesión en el día de su fiesta. Estas imágenes, donadas por el Cabildo municipal, fueron procesionadas por primera vez el 18 de junio del año 1604. El 5 de Febrero de 1810 entraron los franceses en Málaga y arrebataron a los malagueños las dos estatuas de los Santos Patronos debido a su precioso metal.

Hay buena prueba de la memoria de los Santos Ciriaco y Paula en el callejero de la ciudad: La Barriada de Santa Paula y unos jardines, están dedicados en honor de nuestra Patrona. El Paseo de Martiricos, junto al río Guadalmedina, guarda tradición del lugar del martirio. En Ciudad Jardín tenemos calle San Ciriaco y calle Santa Paula. La denominada Plaza de los Mártires Ciriaco y Paula, y la calle Mártires junto al templo parroquial de los Santos Mártires Ciriaco y Paula. Muy cerca, además, está la calle Santos, también dedicada a los Patronos, recogiendo la tradición que afirmaba que los jóvenes Santos se conocieron en una panadería situada en esa vía, en la que trabajaban ambos.

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La increible historia de la vida de Doña Trinidad Grund

La increible historia de la vida de Doña Trinidad Grund

Doña Trinidad Grund y Cerero de Campos, nació en Sevilla, el 28 de febrero de 1821, en una modesta casa de la calle de Toqueros. Su padre, Don Federico Grund, era natural de Hamburgo, y desempeñaba el Consulado de Prusia en Sevilla, cuando casó con Doña Trinidad Cerero y Arroyal, nacida y criada en esta ciudad.

Doña Trinidad Grund era una mujer hermosísima, de cuerpo airoso y un tanto varonil, estatura crecida, facciones por extremo expresivas, y unos ojos claros cuya mirada se encendía al dirigirse, siempre recta y resuelta, sobre aquel que le hablaba, como si nunca temiera de los demás, ni jamás hubieran entrado en su alma, pensamientos ni flaquezas, de los que hacen involuntariamente inclinar la vista.

Se casó con Don Manuel Heredia Livermore, hijo mayor del matrimonio de Don Manuel Agustín Heredia e Isabel Livermore.  Pero el destino de Doña Trinidad le deparó pocos días de felicidad primero con la muerte de su esposo Don Manuel Heredia Livermore, que se suicidó en el transcurso de una cacería en Motril y posteriormente la de su hijo, que tan sólo sobrevivió a su padre pocos meses, muriendo en una operación quirúrgica, intentada en vano para librarle de la asfixia del croup.

Doña Trinidad el 29 de Marzo de 1856, para trasladarse a la feria de Sevilla, embarca en el Miño con sus dos hijas, su cuñada María Heredia, y algunos otros parientes y amigos. El mar estaba tranquilo en el Estrecho de Gibraltar, y la luna lucía clara en un cielo sin nubes, y en un horizonte sin niebla. A las 11 de la noche, aunque hacía un tiempo primaveral en el Mediterráneo, se acercó un buque  que acabó rozando el costado del Miño y chocando por la proa; lo que abrió una brecha en el barco que  hacía casi imposible el salvamento por la rapidez con que se sumergía el buque. Doña  Trinidad, que comprendió lo inútil de todo esfuerzo para salvar sus hijas, se abrazó a ellas, y encomendando su alma a Dios, se dejó arrastrar por el remolino que el casco destrozado producía al hundirse en el abismo. La violencia de las aguas la aturdió unos instantes, y empujada por un banco de abordo, que se había enredado en sus vestidos, apareció en la superficie; pero en el momento de su desmayo, el torbellino le había arrancado sus hijas de los brazos, y aquella impresión de dolor la hizo entregarse desmayada y sin sentido al mar, que no la quiso para sí, y la sostuvo milagrosamente y sin hacer ella nada para salvarse; y como muerta, la recogieron en un bote, donde se habían amparado algunos pocos náufragos. Al recobrar el sentido en la orilla, que no estaba lejana, y recordar que el mar le había arrancado de sus brazos sus hijas, y las había sepultado allí mismo, dejándole cruelmente la vida, para que aquella impresión horrible de dolor se mantuviera, y pudiera llorarla por años perdurables.

Su vida se transformó desde aquella espantosa catástrofe; pero siguiendo los caminos que Dios le había trazado con tan tremendas pruebas, en ellos brillaron más vigorosos y más puros, los sentimientos elevados de su espíritu, y las dotes privilegiadas de su inteligencia y su voluntad. El vestido con el que le sorprendió el naufragio del Miño, y en cuya falda se enganchó el banco que la sacó a la superficie de las aguas, lo conservaba cual reliquia, destinándolo a vestir su cadáver, como si quisiera significar, que aquel día, había sido el de su desprendimiento de las alegrías y placeres del mundo. Su traje fue ya, hasta su muerte, el manto y el vestido negro. Sus abundantes cabellos castaños y de apiñada raíz, blanquearon pronto.

Doña Trinidad dedicó su fortuna, su voluntad y su inteligencia durante largos años al servicio de la caridad, bajo todas sus formas. Su principal fundación  para socorrer a los enfermos, para dar limosna a los pobres y como asistencia a los impedidos fue el Asilo de San Manuel. Murió enferma de cáncer de matriz, el lunes 31 de Agosto de 1896 a los 75 años, pero con la satisfacción de haber realizado una gran labor social y humana.

El palacio de Trinidad Grund, en la calle del mismo nombre, se ha rehabilitado recientemente. La tradición oral relata que en el edificio llegó a estar alojado brevemente José Bonaparte, hermano de Napoleón, en su etapa como rey de España (1808-1813). El también conocido como 'Pepe Botella' emprendió en los primeros meses de 1810 una expedición a Andalucía que constituyó la etapa más feliz de su breve reinado.

La cueva de Ardales o de Doña Trinidad Grund la adquirió en 1860 y condicionó para su visita a mediados del siglo XIX, como complemento de su negocio termal instalado en la vecina Carratraca.  Doña Trinidad se adelantó a su tiempo, porque la cueva fue la primera cueva turística de España.

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Teodoro Reding

Para todo malagueño es bien conocida la avenida denominada “Paseo de Reding”. Pero, ¿quién fue Reding y qué relación tuvo con Málaga? A pesar del patente olvido, fue una de las figuras más importantes de la historia de nuestra ciudad y uno de los grandes héroes de nuestro país.

Suizo de nacimiento, Teodoro Reding Von Biberegg comenzó su carrera militar en España en 1769, a los 14 años de edad, distinguiéndose a partir de entonces en campañas como las de Menorca (1781-1782), los Pirineos (1793-1795) o Portugal (1801), ligado siempre a la brillante trayectoria del llamado Regimiento Suizo de Reding nº 3, una de las seis unidades suizas del Ejército español.

Tras la heroica acción de Irún de 1794 en la Guerra del Rosellón, fue nombrado Mariscal de Campo, pero siguió al mando de este regimiento del que ya era Coronel desde 1788.

A comienzos del año 1802 fue destinado con su unidad a Málaga, pero, en un principio quedaría de guarnición con su primer batallón en Granada por encontrarse allí la Capitanía General de la Región Militar.

Cuando en 1803 se desató en Málaga la epidemia de fiebre amarilla, Reding volvió inmediatamente a la ciudad y fue nombrado miembro de la Junta de Sanidad. Se ganaría entonces el especial reconocimiento y cariño por parte del pueblo malagueño, que lo vio actuar ejemplarmente, aún arriesgando su propia vida, para paliar la enfermedad, visitando casa por casa y procurando el mejor trato para los enfermos. Acciones que se repitieron en 1804, estableciendo un cordón sanitario con su regimiento para evitar que la epidemia se extendiera. En ambas ocasiones destacó la labor de los soldados helvéticos y los cirujanos del regimiento, muchos de los cuales enfermaron, falleciendo finalmente unos 186 en pos del bienestar de los malagueños.

El 21 de Abril de 1806, Reding fue nombrado por el rey Carlos IV Gobernador Militar y Corregidor Político de Málaga, celebrándose las ceremonias habituales para su reconocimiento en la ciudad tras el juramento ante el Obispo el día 8 de Junio de dicho año. Su inseparable hermano, Nazario, obtuvo entonces el mando de la unidad.

Poco después ya se vislumbra su interés por la buena marcha de la provincia con la publicación del llamado “Bando del Buen Gobierno” del 19 de Agosto de 1806. Como Gobernador, trabajador y eficaz, prudente, y enérgico cuando era preciso, desempeñaría una gran labor en todos los aspectos, en materia sanitaria, social, política, económica, urbanística y hasta ornamental.

Entre otras acciones, promovió la reorganización del Ayuntamiento, persiguió y eliminó el contrabando y los robos, ya se preocupó del desarenado del Guadalmedina considerando este río un gran peligro para la ciudad por sus desbordamientos, y estableció un Hospicio donde muchos jóvenes recibieron alimentación, educación y el aprendizaje de un oficio. En materia sanitaria sus disposiciones fueron tan acertadas que ya no se volvió a producir más la fiebre amarilla.

Con él no faltó la asistencia a nadie, fuera un huérfano o un presidiario enfermo; incluso implicó a la ciudad en actividades de caridad. Fueron tantos los trabajos por Málaga que, a los pocos meses de aceptar su cargo la ciudad se sintió orgullosa de tenerle por Gobernador y se escribieron poemas en agradecimiento, mucho antes de la gran victoria que estaba por llegar.

Iniciada la Guerra de la Independencia (1808 – 1814), Reding encabezó la Junta de Málaga. Pronto fue nombrado General en Jefe de las tropas del reino de Granada y luego Comandante General de la 1ª División del Ejército de Andalucía, demostrando a sus hombres que era posible derribar la mítica invencibilidad napoleónica, convirtiéndose en verdadero artífice de la primera victoria en campo abierto sobre las tropas de Napoleón en toda Europa, el 19 de Julio de 1808 en la localidad jienense de Bailén. Tanto en ella como en sus prolegómenos destacaron los miles de voluntarios malagueños que le siguieron fielmente hasta la gloria.

El recibimiento, del ya entonces Teniente General, en Málaga como “vencedor de los tiranos de Europa y libertador de Andalucía” fue apoteósico. Se le rindieron honores y se le hizo varios regalos, entre ellos un sable, un bastón y un caballo blanco. La corona de laurel que el cabildo le ofreció se negó a ceñirla modestamente y la ofrendó a la Virgen de los Reyes dándole gracias por la victoria y pidiendo por el triunfo de los ejércitos españoles.

Aunque prometió volver a Málaga, el deber militar lo llevaría junto a su División Andaluza a Cataluña con fin de reforzar el Ejército del General Vives, donde luego sería nombrado Capitán General.

Tras diversas acciones, Valls sería su última batalla en Febrero de 1809. Sufrió varias heridas de sable en la cabeza y los hombros. Sin embargo, no moriría de ellas, sino tras contraer una infección un mes después, el 23 de Abril de 1809, intentando ayudar humanitariamente, con la misma implicación con que lo hiciera en Málaga en 1803 y 1804, a los enfermos, esta vez sus soldados, por la propagación del tifus en Tarragona.

Sus restos reposan actualmente en un mausoleo, la primera sepultura del Cementerio municipal de Tarragona.

Es la humilde reseña de la vida de un héroe que lo dejó todo por España.

Desde el año 2005 los miembros de la Asociación Histórico – Cultural “Teodoro Reding” de Málaga le recuerdan, haciendo extensivo este tributo a los hombres y mujeres que como él sacrificaron sus vidas por nuestros derechos y libertades, sin recibir absolutamente nada a cambio, a muchos kilómetros de su tierra y sus familias.

Este colectivo ha realizado múltiples actos, muchos de ellos en tres de los puntos principales de su vida: Málaga, Bailén y Tarragona. Cada mes de Mayo desde 2008 celebra en Málaga un gran homenaje en memoria de Reding con participación de las autoridades locales.

En 2009 ha sufragado una placa conmemorativa en su honor y en agradecimiento a todo lo que hizo por Málaga, señalizando un punto histórico importante, el lugar donde en 1808 se encontraban las Casas Consistoriales, en la Plaza de la Constitución.

Tras la solicitud al Ayuntamiento, ya se encuentra en trámites una estatua que no sólo honrará su figura sino también la de todos los malagueños anónimos que contribuyeron con su acción a la victoria de Bailén.

Jon Valera Muñoz de Toro
Investigador histórico
Presidente de la Asociación Histórico – Cultural “Teodoro Reding”

http://teodororeding.es/2009/12/29/biografia-de-teodoro-reding/

Nota: la estatua de Reding que aparece en la fotografía se encuentra en Bailén.

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Salomón Ben Gabirol

Escultura del pensador judío Salomón Ibn Gabirol, (Málaga hacia 1021-Valencia 1058?) realizada por el escultor americano afincado en Málaga, Hamilton Reed Armstrong, (Greenwich, Connecticut 1937) en 1969.

Gabirol fue un poeta y filosofo judío, a quien los escolásticos conocieron con el nombre de Avicebrón, hasta el siglo XIX se creyó era cristiano.

Hijo de una familia cordobesa que escapaba de las revueltas que dieron fin al califato cordobés-por lo que Ibn `Ezra e Ibn Zakkuto lo denominan al-qurtubi, es decir, "el cordobés", aunque él mismo se proclama en varios de sus poemas acrósticos al-malaquí, malagueño-, llegó a Zaragoza, donde fue criado y educado. Allí su precoz genio poético le valió la protección del mecenas Yekutiel Ben Isaac, visir judío del rey Mundir II de la taifa de Zaragoza.

En 1039, tras los tumultos ocurridos durante el golpe de estado de Abd Allah ben Hakam contra Mundir II, que derrocó a la dinastía de los tuyibíes, Yekutiel fue asesinado y, tras dedicarle las más hermosas de sus elegías, Avicebrón dejó Zaragoza y marchó a Granada, en busca de otro protector, en la persona del uno de los más notables y poderosos personajes de su época, Semuel Ibn Nagrela, visir de Badis ibn Habus rey zirí de Granada. Tras residir unos años en Granada optó de nuevo por volver a Zaragoza.

La positiva opinión que de Ibn Gabirol tienen los cronistas posteriores, no son reflejo de la estima que gozó entre sus contemporáneos, el enfrentamiento con sus correligionarios concluyó con la promulgación de un herem, o anatema, y su expulsión de la comunidad hebrea de Zaragoza (1045) desde donde volvió a partir para el exilio.

Compuso dos célebres tratados en lengua árabe. El primero es de carácter filosófico, "La fuente de la vida", y fue traducido al latín como "Fons vitae". Es una obra adherente a la filosofía neoplatónica, adopta la forma de un diálogo entre un maestro y su discípulo y está dividida en cinco partes, la explicación de las nociones de forma y materia universal, la materia espiritual subyacente bajo las formas corporales, la existencia de las sustancias simples, las formas y materias de las sustancias simples y la última acerca de las formas materias universales.

Por no contener esta obra referencias a los textos fundamentales del judaísmo, es decir el Pentateuco y el Talmud, y por haber sido redactada originalmente en árabe, su autor "Avicebrón" fue tomado al principio por un filósofo musulmán. Luego traducida al latín bajo el nombre de "Fons Vitae" por monjes franciscanos, se tornó una importante referencia también para esta orden y para el mundo cristiano en general.

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El fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas malagueñas, por A. Gisbert

Uno de los cuadros que más me gusta y a la vez impresiona del Museo del Prado es "El fusilamiento de Torrijos y sus compañeros" en las playas malagueñas, por Antonio Gisbert. El cuadro fue pintado en 1888 y el fusilamiento sucedió en 1831, lo que quiere decir que Gisbert nos ha regalado su visión de este acontecimiento de 1831 con tanta calidad de detalles que parece como si tuviésemos ante nosotros una fotografía y es de agradecer bastante. En el cuadro podemos observar las expresiones de miedo, de preocupación y hasta aparece la iglesia del Carmen del barrio del Perchel de Málaga.

A Torrijos se le negó su última petición de mandar abrir fuego al pelotón de fusilamiento y el morir sin vendas en los ojos. Torrijos presenció la muerte de sus compañeros siendo el último en ser fusilado y sus últimas palabras fueron "viva la libertad".

La reinstauración absolutista anulando la Constitución de 1812 lleva a José María de Torrijos y Uriarte (nacido en Madrid 1791) a tomar partido por los liberales, acogiendo esperanzado las cartas secretas de un amigo "de toda confianza", que con el apodo de Viriato le informa que el mejor lugar para desembarcar es Vélez Málaga y que con su presencia las tropas de Málaga primero y luego las de toda Andalucía se rebelarían contra el rey Fernando VII. En realidad se trata de un plan urdido por el antiguo compañero de armas, el ahora gobernador de Málaga Salvador González Moreno, quien parece que era Viriato y que aprovechando la impaciencia de Torrijos ha planeado su captura.

El rey Fernando VII firmó de su puño y letra que los fusilaran a todos, a Torrijos y a sus 52 hombres incluyendo al inglés Robert Boyd y a un niño grumete del barco, también Flores Calderón y Fernández Golfín.

El gobernador González Moreno, que sería conocido desde entonces como "El verdugo de Málaga" (del siglo XIX), recibió por su traición el ascenso a teniente general y el mando de la capitanía general de Granada, al estallar la guerra Carlista se pasó a este bando reacionario muriendo asesinado por unos voluntarios del ejército en 1839.

En 1842 por suscripción popular un monumento fúnebre se erigió en su honor en la plaza de Riego, hoy plaza de la Merced y bajo cuyo obelisco reposan casi todos ellos. Una cruz también recuerda el lugar de su muerte en el paseo marítimo en San Andrés.

Como dato curioso cabe destacar que algunas de las víctimas del fusilamiento eran ajenas a la causa absolutista como un grumete de 15 años que se les unió en Gibraltar para hacerse marinero. También hay constancia de un súbdito inglés José Carter que era un simple carpintero vecino de Gibraltar que había estado realizando algunas reparaciones en uno de los barcos expedicionarios.

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El Washington Malagueño

El Washington Malagueño
El Washington Malagueño

El general malagueño Bernardo de Gálvez y Madrid nació el 25 de julio de 1746 en Macharaviaya, ayudó a la independencia de las colonias americanas.

En Washington, justo delante del edificio que alberga el Departamento de Estado norteamericano, se encuentra una estatua de bronce con un hombre a caballo. El personaje representado es un héroe en los Estados Unidos porque, gracias a su decisiva intervención, la joven nación creada el 4 de julio de 1776 pudo alcanzar cinco años después la victoria en la guerra contra Inglaterra, lo que propició su independencia.

Su figura es estudiada en todos los centros escolares de Norteamérica, pero prácticamente desconocida en España y Andalucía, pese a tratarse de un malagueño. Bernardo de Gálvez, sobrino de los conocidos mecenas de Macharaviaya, José y Miguel de Gálvez, es el personaje representado en estas dos esculturas estadounidenses, una en Washington y la otra en Nueva Orleans (Luisiana).

En el año 2006 se cumplieron 225 años de uno de los episodios clave en la interesante trayectoria de este precoz militar y político. Se trata de la toma del fuerte George que los ingleses mantenían como gran bastión junto a la bahía de Panzacola, en la zona norte del golfo de Méjico. Con esta conquista concluyó en 1781 la guerra de España y Francia contra Inglaterra en defensa de la independencia de las 13 colonias americanas.

La flota española dudó en penetrar en la bahía de Panzacola. Sus mandos argumentaron para ello que carecían de los medios suficientes y que los barcos podrían encallar por el escaso fondo de las aguas. Ante esta situación, Bernardo de Gálvez, asumiendo el riesgo, se adentró en la bahía a bordo de su bergantín Galvezton. Tras esta muestra de valentía, el resto de los buques le siguieron y el asedio a los ingleses acabó con la toma de sus posiciones. Esta brillante actuación le vale el ascenso a teniente general, la condecoración de la Enmienda de Bolaños de la Orden Militar de Calatrava y la concesión por Carlos III de los títulos de vizconde de Gálveztown y conde de Gálvez. Y para perpetuar su hazaña de entrar él solo con su barco en la bahía de Pensacola, el rey añadió a su escudo de armas el bergantín Galveston con él a bordo y como cimera del mismo la leyenda “Yo solo”.

Aunque sólo vivió 40 años, su existencia no pudo ser más prolífica. A los 16 ya participó en la guerra contra Portugal y, a los 24, con el grado de capitán, fueron destacadas sus incursiones militares en Méjico.Tras una brillante hoja de servicios, en 1776 fue nombrado gobernador interino de Luisiana y estableció su base de operaciones en Nueva Orleans con el fin de expulsar a los británicos de la zona norte del golfo de Méjico.

El académico Manuel Olmedo explicó que en Luisiana llegó a fundar hasta cinco ciudades a las que pobló con habitantes de las Islas Canarias, pero también de la Axarquía malagueña y de localidades del valle del Guadalhorce. La actual población de Galveston, en Texas, debe su nombre a Bernardo.

“Tras la victoria contra los ingleses, los americanos solían brindar por Washington y por Gálvez”, comentó Manuel Olmedo, quien definió al personaje como uno de los tres malagueños más importantes que ha dado la historia, junto a Cánovas del Castillo y Pablo Ruiz Picasso.“Resulta impresionante que, a pesar de las numerosas heridas que sufrió a lo largo de su trayectoria como militar, tuviera el arrojo y la valentía suficiente como para meterse en el bolsillo a los franceses y plantar cara a los ingleses”, apuntó Olmedo, quien resaltó que, tras su muerte, se publicaron nueve libros sobre su figura. Además, se calcula que existen unos 20.000 documentos sobre su vida.

Manuel Olmedo indicó que Málaga siempre estuvo al tanto de los éxitos militares de Bernardo y apuntó como dato curioso que se cree que fue quien fomentó la costumbre de tomar el café con leche tanto en España como en Méjico.

En pleno siglo XVIII, mientras los malagueños se afanaban en terminar las obras de una catedral que se prolongaban ya durante más de 200 años, los americanos vivían inmersos en la Guerra de la Independencia. Entonces en la capital malagueña buena parte de los arbitrios que se cobraban por exportar vinos, pasas y aceites a través del puerto eraNdestinados a sufragar la construcción del templo.

En Estados Unidos, sin embargo, todo el dinero era poco, y es que hacían falta armas, alimentos, medicinas y todo lo que puede llegar a escasear en una guerra. De este modo, y puesto que Bernardo de Gálvez se encontraba luchando en tierras norteamericanas, el ministro Floridablanca, de acuerdo con el rey Carlos III, decidió interrumpir las obras, dejando no sólo la torre sin terminar, sino también la cubierta y la parte central de la fachada principal.

Sus restos reposan junto a los de su padre, Matías de Gálvez, que le antecedió en el puesto de virrey, en la iglesia de San Fernando de Méjico, donde dos lápidas le recuerdan.

En el pedestal de la estatua de Washington hay una inscripción de un discurso de su Majestad Don Juan Carlos I, Rey de España. "Bernardo de Gálvez, el gran soldado español, llevó a cabo una valiente campaña en las tierras que bordean el bajo Misisipi. Esta obra maestra de estrategia militar aligeró la presión del Inglés en la guerra contra los colonos americanos que luchaban por su independencia. Que la estatua de Bernardo de Gálvez, sirva como un recordatorio de que España ofreció la sangre de sus soldados por la causa de la independencia americana.”

En Málaga no existe aún elemento alguno que deje constancia de su importancia, aunque en los últimos años se están realizando algunas iniciativas de mucha importancia como la construcción de una réplica del bergantín Galveztown en los astilleros Nereo con madera donada por la ciudad de Galveston en Estados Unidos.  Pienso que nunca es tarde para reconocer la figura de este ilustre malagueño, que se merece una escultura en un lugar emblemático del centro de Málaga.

El autor de la primera fotografía es Glyn Lowe y el de la segunda es Mark Yearian.

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El malagueño que le dio nombre a las islas Filipinas y descubrió Hawai y Japón

Este ilustre malagueño de espíritu aventurero y soñador, quiso dejar las comodidades de su hogar para emprender una expedición arriesgada y llevar su actividad a regiones que no habían sido exploradas y en las que debían de existir islas y penínsulas desconocidas.

Ruy López de Villalobos le puso nombre a las islas Filipinas en honor de Felipe II de España que en esa época era príncipe de España.

La Fundación Nao Victoria  ha querido que tengamos presente la memoria de Ruy López de Villalobos mediante la colocación de una placa en el puerto de Málaga. El presidente de la Fundación Nao Victoria ha desvelado un aspecto de López de Villalobos que lo sitúa como una figura relevante: durante la navegación descubrió unas islas que él bautizó con el nombre de 'Islas del Rey' y que algunos historiadores identifican con las actuales islas Hawai. Por lo tanto, estas tierras  que los anglosajones afirman que descubrió el capitán Cook en 1778, fueron halladas por los españoles 235 años antes. Así lo confirma el hecho de que ya figuraba este archipiélago en un gran número de cartas marinas rubricadas por cartógrafos españoles, lusitanos, holandeses, italianos y franceses.

El 6 de enero de 1543 descubre la isla de Palau, que perteneció a España hasta 1899, cuando fue vendida a Alemania junto con el resto de las islas Carolinas. También en este mismo año envió a uno de sus capitanes , Bernardo de la Torre, a intentar regresar  a México cruzando de nuevo el Pacífico, ruta aún desconocida. Así descubre para Occidente, entre otras, las islas japonesas de Kita Iwo, Iwo Gima y Minami Iwo Gima. Ruy López de Villalobos nació en Málaga en 1500 y murió en las islas Molucas en 1546.

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